Un algoritmo para una resucitación eficiente

El grupo de señal y comunicaciones de la UPV/EHU posa con un DEA aplicado a un maniquí RCP

El grupo de señal y comunicaciones de la UPV/EHU posa con un DEA aplicado a un maniquí RCP

Un algoritmo rápido capaz de diagnosticar el ritmo cardiaco con sólo 3 segundos de señal, y la demostración de que es posible hacer ese diagnóstico sin interrumpir el masaje cardiaco, desarrollados por los investigadores del Grupo de Señal y Comunicaciones de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao (UPV/EHU), pueden representar la diferencia entre la vida y la muerte en una parada cardiorrespiratoria.

“Nosotros no salvamos vidas, simplemente investigamos —deja claro Jesús Ruiz, líder del Grupo de Señal y Comunicaciones—; pero lo que está comprobado que salva vidas es el masaje cardiaco”. Durante una parada cardiorrespiratoria es imprescindible aplicar inmediatamente y de forma continuada compresiones torácicas que garanticen una mínima perfusión sanguínea al cerebro y al propio corazón. Y aquí juega un papel importante el desfibrilador externo automático (DEA). Son aparatos sencillos, que pueden ser utilizados por personas mínimamente entrenadas, y son habituales en aeropuertos, centros comerciales, polideportivos, etc. Estos aparatos analizan el ritmo cardiaco del paciente e indican al asistente si tiene que apartarse para aplicar una descarga eléctrica, o si tiene que continuar el masaje cardiaco.

El problema es que las compresiones torácicas inducen una interferencia sobre la señal que está registrando el DEA. Es necesario, por tanto, detener las compresiones para que el equipo diagnostique el ritmo de forma fiable. Desafortunadamente, la interrupción de las compresiones disminuye la probabilidad de supervivencia del paciente. Por eso, durante los últimos 15 años, se está trabajando en suprimir esa interferencia. Sin embargo, como han demostrado los investigadores de la UPV/EHU en un estudio publicado en The American Journal of Emergency Medicine, de momento, los resultados no son satisfactorios. “Los métodos para suprimir las interferencias no son todavía suficientemente buenos” señala Ruiz, primer autor del trabajo.

Las guías actuales recomiendan interrumpir las compresiones cada dos minutos para analizar el ritmo de forma fiable. Si se suprimen las interferencias se podría diagnosticar sin interrumpir el masaje, “pero si el aparato te dice inapropiadamente que pares, porque detecta un ritmo desfibrilable, y no lo es, puede que interrumpas las compresiones durante más tiempo que siguiendo las guías”, explica Ruiz. En el estudio se analizan retrospectivamente actuaciones completas de resucitación registradas entre 2003 y 2005 en tres localidades europeas. Aplicando la nueva metodología, se concluyó que “el estado del arte de los sistemas de supresión de interferencias nos llevan a un escenario en el que se pierde más tiempo por equivocaciones en el diagnóstico, que lo que establecen las guías”.

Visto lo visto, era necesario abordar el problema de otra manera. En un artículo, publicado en la revista Resuscitation, el grupo de Ruiz propone una alternativa a la supresión de interferencias: aprovechar las pausas de ventilación para diagnosticar el ritmo cardiaco. “Las guías proponen ciclos de 2 minutos con intervalos de 30 compresiones, que son unos 20 segundos, y 2 ventilaciones, que son 5 segundos. Y el artículo demuestra, por primera vez, que se pueden aprovechar los intervalos de ventilación, donde no hay interferencia, para hacer un diagnóstico fiable. Entonces, tendríamos un diagnóstico fiable cada 20 segundos; mucho más eficiente que lo que marca la norma, que es cada dos minutos” explica Ruiz.

Para poder diagnosticar en esos 5 segundos el equipo ha desarrollado un algoritmo rápido: “Mientras un algoritmo normal necesita 9 segundos de señal para hacer un diagnóstico, nosotros hemos desarrollado uno que es muy fiable trabajando con señales cortas. Con 3 segundos hacemos un diagnóstico bastante fiable” señala Ruiz.

Este algoritmo se ha implementado, y se está ya vendiendo, en el desfibrilador R800 creado por la empresa Osatu S. Coop. (Ermua, Bizkaia), con la que el grupo lleva colaborando más de 12 años. Osatu es una pequeña cooperativa que diseña, fabrica y comercializa DEAs y monitores-desfibriladores manuales con la marca Bexencardio. En septiembre lanzarán otros dos modelos que utilizan el mismo algoritmo.

Edición realizada por César Tomé López a partir de materiales suministrados por UPV/EHU Komunikazioa


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