¿Cambiará algún día la imagen del científico?

En 1957 la antropóloga estadounidense Margaret Mead realizó uno de los primeros  estudios sobre la percepción de la ciencia entre los jóvenes de su época. Para realizar esta investigación, realizó numerosos test y cuestionarios entre 40.000 estudiantes de diferentes escuelas e institutos de los Estados Unidos.

Este trabajo representó un hito en el análisis de un tema tan decisivo para una sociedad como es el de la idea que tienen de ciencia, y por tanto de los científicos, los adolescentes en un momento tan importante en su proceso de formación. Al fin y al cabo, el progreso de toda sociedad depende en gran medida de la transmisión del conocimiento de una generación a otra.

Desde aquel lejano 1957 ha pasado más de medio siglo y, como veremos en este post,  se ha realizado un ingente número de investigaciones sobre el mismo tema que, invariablemente a lo largo de este tiempo, ofrecen un panorama cuanto menos preocupante.

Los resultados del estudio de Margaret Mead, ayudada por la también antropóloga Rhoda Métraux, se publicaron en el número 126 de la Revista Science y reflejaban una imagen de científico desafortunadamente lastrada por reminiscencias literarias y de ficción de siglos pasados, clara muestra del estereotipo de científicos locos que seguimos arrastrando hasta nuestros días.

La imagen que los jóvenes estudiantes tenían del científico presentaba determinados aspectos recurrentes tanto en el aspecto físico como del ambiente en el que éste desempeña su actividad.

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Cómo prueba actualizada de los resultados del estudio obtenidos por Mead y Metraux a mediados del siglo pasado, y antes de continuar con el post, animo al lector a buscar en google images hoy en día las palabras “científico” o “scientist” para comprobar que en la actualidad seguimos arrastrando los mismos aspectos asociados a la ciencia.

Un hombre, casi nunca mujer, de edad avanzada, desaliñado, con gafas y bata blanca,  solitario, rodeado de matraces y tubos de ensayos en un laboratorio químico… tan sólo le falta la carcajada maligna de fondo y aproximadamente tenemos al nuevo malvado de una película de James Bond.

El estudio de las dos antropólogas también contiene una relación de aspectos (tanto positivos como negativos) relacionados con otros componentes de la personalidad de los o de la actividad que los jóvenes estadounidenses asociaban a los científicos.

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Las investigaciones de Mead y Metraux fueron las pioneras pero por supuesto no han sido las únicas. Desde mediados del siglo pasado se han realizado incontables revisiones, encuestas y test para comprobar qué visión del científico tiene la juventud.

Lo sorprendente del caso que nos ocupa es que, a pesar del gran desarrollo que la ciencia y la tecnología ha experimentado en las últimas décadas, la imagen que tienen los adolescentes del científico, apenas ha variado.

No importa que ahora los chavales tengan a su alcance iPhones, wifis, tablets o cualquiera de las tecnologías que hasta hace bien poco hubieran parecido magia. Los jóvenes se han adaptado con fascinante facilidad a todos los avances que la ciencia nos ha regalado sin que la imagen de quienes están detrás de ellos haya cambiado demasiado.

En marzo de 1961, David Beardslee publicaba en la Revista Science los resultados de su estudio sobre la visión que los estudiantes de instituto tenían sobre los científicos en un artículo titulado “The College-student image of the scientist” en el que se volvían a repetir los mismos tópicos recogidos en anteriores análisis.

En un principio pensé que la época en la que se realizaron estos artículos  (1957 y 1961 respectivamente) podría ser una destacada causa en el concepto que los estudiantes tenían de los científicos. Al fin y al cabo, nos encontramos en plena guerra fría y la situación de la tecnología militar y nuclear  de estos turbulentos años probablemente influyeron en el concepto de científico que los jóvenes tenían en mente.

Sin embargo, he tenido que desechar esta apresurada conclusión puesto que posteriormente he podido encontrar innumerables estudios, con idénticos o similares resultados, en fechas mucho más recientes y en diferentes países.

Uno de los test más célebres y que más se han repetido en las últimas décadas es el conocido como “Draw a Scientist Test” o por sus siglas “DAST” que fue originalmente desarrollado por el australiano Dave W. Chambers de la Deakin University en 1983. Sustituimos los largos cuestionarios y encuestas realizados por anteriores estudios por algo más visual y directo: dibujos.

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Uno de los objetivos principales del primer DAST de Chambers era descubrir a qué edad comienza a aparecer en los niños esta imagen estereotipada del científico. Para ello, y en el primero de estos DAST, se recogieron dibujos de más de 4800 escuelas de tres países diferentes: Australia, Canadá y Estados Unidos. Más adelante numerosos DAST se han realizado en muchos más países obteniendo invariablemente resultados similares.

Por los estudios de DAST podemos concluir que esta imagen distorsionada del científico y su actividad investigadora se desarrolla a una edad muy temprana, cuando los niños tienen entre 5 y 7 años y se extiende, preocupantemente, casi hasta edades universitarias.

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El papel que jugaron en épocas pasadas la literatura de ficción y los personajes como el doctor Frankenstein ha sido sustituido (y en muchos casos ampliado) en las últimas tres décadas por los dibujos animados, caricaturas, películas y video juegos que mantienen ese estereotipo distorsionado del científico.

Tal y como señala Chambers:

During the eighteenth and nineteenth centuries visual and verbal images of the scientist were many and varied. Caricaturists, cartoonists, artists, and writers produced a diverse range of stereotypic figures: diabolical madmen, distinguished professors, harmless eccentrics, learned buffoons, and fashionable dilettantes. Naturalists  in  the field among flora  and  fauna were often  pictured,  as were physical scientists  in  their  laboratories surrounded by vials and beakers. Cartoonists frequently portrayed scientists in controversy: disputing among themselves or in conflict with religious authority. And, of course, for centuries alchemy and black magic were invoked by caricaturists to lampoon the profession of chemistry.”

Especialmente destacable me ha parecido el curioso DAST de Svein Sjøberg, un profesor de la Universidad de Oslo, cuyas conclusiones y dibujos abarcan países tan distantes como Nigeria o la India y que, a pesar de realizarse ya en el año 2000, vuelven a ofrecernos los mismos tópicos e ideas que vemos desde los primeros estudios hace 50 años.

En el texto se puede leer: "¡Cuidado! cientifico loco trabajando"

En el texto se puede leer: “¡Cuidado! cientifico loco trabajando”

El más reciente de los análisis que he encontrado se realizó el año pasado y también tiene su interés, no tanto en los resultados (que vuelven a ser prácticamente los mismos) sino en su metodología. Se trata del artículo publicado en el volumen 19 de la Revista científica “Ciencia Ergo Sum” (2012)  titulado: La ciencia en los cuentos.

Desde hace varios años, concretamente desde 2006 hasta 2011, se ha llevado a cabo en Argentina una serie de concursos literarios con jóvenes estudiantes con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años en las que se les invitaba a realizar un relato donde el protagonista fuese la ciencia o un científico.

Con los 147 relatos resultantes, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de México ha publicado un artículo en el que recoge una serie de características presentes en la imagen que estos estudiantes tienen del científico.

A pesar de ser un artículo datado en 2012 nuevamente encontrarnos con pocas sorpresas… el concepto del científico que estos adolescentes tienen dista mucho de la realidad. Nos volvemos a encontrar con los rasgos definitorios del estudio de Mead & Metraux en 1957. Más de medio siglo después, los jóvenes siguen ofreciendo en sus descripciones a un científico solitario, predominantemente hombre y de mediana o avanzada edad, inteligente y metódico que, en laboratorios ocultos en los que desarrolla un conocimiento secreto y casi mágico.

Los cuentos de ficción producidos por los jóvenes de nuestra muestra revelan unas imágenes de ciencia y de científico alejadas del saber metacientífico actual, lo que es coincidente con lo se viene reflejando en las investigaciones realizadas en esta línea[…] En ese sentido, nos permitimos sugerir la impronta de los medios masivos de comunicación, con su insistencia en rasgos estereotípicos fuertemente pregnantes, y cómo estos medios se nutrirían a partir de la literatura de ficción decimonónica y su rescate de la figura del alquimista medieval.

Solo una pequeña muestra de los cientos de dibujos y caricaturas basados en topicos sobre el cientifico

Solo una pequeña muestra de los cientos de dibujos y caricaturas basados en topicos sobre el cientifico

Todos los estudios parecen indicar que este concepto esperpéntico del científico se forma a una edad temprana y sorprendentemente continúa presente en los jóvenes, incluso con edades cercanas a entrar a la Universidad. ¿Cuando vamos a cambiar estos tópicos? ¿Cómo deberíamos hacerlo? Llevamos mucho tiempo arrastrando esa imagen distorsionada y alejada de la realidad, y no parece que estemos cerca de conseguir cambiarla.

Con la llegada del hombre a la Luna hubo un tiempo, breve y escurridizo, en el que por un momento, los niños se sentaron frente a sus televisores y quisieron ser astronautas y científicos. Mientras pensamos como recuperar aquellos fugaces años, nuestros jóvenes creen que un científico es un bicho raro sin vida ni interés… mientras pensamos, sus ídolos se han convertido en millonarios en pantalón corto o intérpretes de canción ligera.

Referencias:

Mead, M & Metraux, R. “Image of the Scientist Among High School Students,” Science 126 (30 August 1957) | doi:10.1126/science.126.3270.384

Beardslee, D. & D. O’Dowd “The College-student image of the Scientist”. Science (1961) Vol. 133, Núm. 2457 | doi: 10.1126/science.133.3457.997

Chambers, D.W. “Stereotypic Images of the Scientist: The Draw a Scientist Test“. (1983) Science Education 67 (2) | doi:10.1002/sce.3730670213

Svein Sjøberg “Science and Scientist: Cross-cultural evidence and perspectives on pupils’ interests, experiences and perceptions” (2000) Education and School Development. University of Oslo

Pujalte, A et al. “La ciencia en los cuentos: análisis de las imágenes de científico en la literatura juvenil de ficción” Ciencia Ergo Sum, vol.19, núm. 3, (2012)

 

Este post ha sido realizado por Javier Peláez (@irreductible) y es una colaboración de Naukas con la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.


12 responses to “¿Cambiará algún día la imagen del científico?

  • ¿Cambiará algún día la imagen del científico?

    […] ¿Cambiará algún día la imagen del científico? […]

  • magmovies

    Particularmente no veo maldad en que se le den tintes cómicos a la figura del científico. Yo no lo veo algo despectivo en absoluto.
    Tampoco creo que el mal resida en las figuras chabacanas de la MTV, si lo comparo con la retirada de fondos a becas y ciencia que se ha producido recientemente por parte del gobierno.
    No soy científica, pero me considero parte de esa sociedad que se ha aficionado a la “ciencia divulgativa”, ya sea de revista, documental o podcast. que en mi opinión es más accesible que nunca, y es una “moda” que parece que se extiende para bien.
    También los jóvenes, o pseudo jóvenes ya, estamos cansados de que no se nos tome en serio, a nuestras inquietudes o reivindicaciones, precisamente por esos estereotipos de adolescente choni que venden por la tv

  • Manuel Jimenez-Diaz

    Creo que “Para entender los estereotipos de la gente, entiende primero los tuyos”.

    No entiendo esa indulgencia de “hay pobrecitos que nos dan una imagen distorsionada en los medios”. Se hace con todo el mundo. Acaso no tenemos nosotros incluso esos mismos estereotipos de los jugadores de futbol? Tu mismo los estas estereotipando yendo a la critica facilona y llamandolos millonarios de pantalon corto, pero hay mucha gente que hace deporte (con pantalon corto!) y no lo hace por (tanto) dinero. Y estoy de acuerdo con magmovies, tambien hay estereotipos de los jovenes. Como si gustarte en reguetton y ser cientifico fuera incompatible (si te duele leer esto en la misma frase, es por tus estereotipos.

    Terminare con esta frase que se me acaba de occurrir “Los estereotipos son en fondo neutral sobre el que coloreamos con nuestra imagen critica cuando verdaderamente nos hace falta”.

    PS. Ademas te has olvidado del femonemo de The Big Bang Theory, o Futurama: cada vez hay mas gente con formacion cientifica en los medios.

  • Jose

    Yo trabajo como científico, y creo que la imagen podría cambiar mostrando cómo es un investigador a niños en los primeros cursos de primaria. En el artículo se dice que la imagen de científico loco se forma entre los 5 los 7 años. Pues bien, por qué no invitar a estudiantes de doctorado o a investigadores jóvenes a las aulas de primaria a contar que hacen y a responder las preguntas de los niños? Quizas la próxima vez que oigan “científico” pensarán en esa chica tan simpática que vino a clase en lugar de pensar en el estereotípico villano de película.

    • Izaskun

      Totalmente de acuerdo. Yo también soy científica, en este caso de las de laboratorio y bata blanca y bacterias y tubos alrededor, pero los hay de muchas clases: ingenieros de mecatrónica (o como se diga eso en castellano) o robótica, historiadores, fisios deportivos y toda esa gente q inventa aplicaciones, estudia para que funcionen y diseñan los juegos de la PS. Leemos poca ciencia porque está mal divulgada, por eso pasamos de largo el resto de los científicos que no tienen por qué llevar bata ni pasar horas haciendo explotar líquidos azules en tubos de ensayo (aunque tengo que decir que todo eso es bastante divertido).

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  • Pedro

    me encuentro a menudo con esto, trabajo en un grupo de investigación sobre flora, pero la gente como no me ve con bata y con trabajo de laboratorio no dice que yo sea cientifico. Publicamos en algunas prestigiosas revistas cientificas, hemos organizado congresos, asistimos a estos regularmente, pero aun asi, parece ser que no somos cientificos si no hay laboratorio por medio.

  • How

    La sociedad es patética, una de las figuras que tendrían que ser mas veneradas, tachada de locos antisociales por niños de 5 a 17 años…

    Y dos de cuatro comentarios defendiendo esa postura…

    Esto es irremediable…

  • Lorenzo Hernández

    Para cambiar la imagen quizá hace falta más programas como el de Jesús Calleja donde aparece Arsuaga entrando en las peligrosas cuevas para llegar a la Sima de los Huesos de Atapuerca:

    http://www.cuatro.com/desafio-extremo/especial-atapuerca/Desafio_Extremo-Atapuerca-Jesus_Calleja-Dani_Martinez-Sima_de_los_Huesos-Juan_Luis_Arsuaga_2_1539330121.html

  • Marta54

    La plataforma Gipom es eso lo que está intentando hacer. Unir a investigadores, empresas, gente de a pie y a la Administración en una única red social. Sé que acaban de empezar, porque la llevo usando desde hará un mes, y crece a una velocidad fantástica en contenidos y usuarios. Muy recomendable para científicos, porque se puede subir todo tipo de documentación técnica y clasificarla según la taxonomía de la UNESCO. Las empresas se organizan por el código CNAE y la gente por secciones como la de un periódico. Te conviertes en bibliotecario en cuando lp pruebas dos veces🙂

  • Marco

    Leyendo varios artículos veo que hay algún redactor que otro con problemas con “que”, “qué”, “como” y “cómo”. Por favor, procuren no cometer dichos errores.

  • ¿Cambiará algún día la imagen del científico? | Divulgación de CyT | Scoop.it

    […] En 1957 la antropóloga estadounidense Margaret Mead realizó uno de los primeros estudios sobre la percepción de la ciencia entre los jóvenes de su época. Para realizar esta investigación, realizó …  […]

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