Archivo mensual: julio 2011

Amazings, un caso de divulgación colaborativa en la red

Autores: Antonio Martínez (@aberron) y Javier Peláez (@Irreductible), dos de los tres creadores del blog Amazings y autores, a su vez, de los blogs Fogonazos y La Aldea Irreductible, respectivamente.

La plataforma Amazings.es nació en julio de 2010 y en menos de un año se ha convertido en el blog más leído de ciencia en español y en una referencia en la red. Lo que iba a ser la simple unión de tres amigos blogueros – Javier Peláez (La Aldea Irreductible), Miguel Artime (Maikelnai’s blog) y Antonio Martínez (Fogonazos) – se ha convertido en una gran web colaborativa en la que participan algunos de los mejores científicos y divulgadores de la blogosfera en español.

Amazings reúne a casi un centenar de colaboradores entre los que se incluyen físicos, biólogos, médicos y comunicadores científicos de diversos ámbitos.  Cada uno de ellos contribuye con una colaboración cada dos meses – aunque el criterio temporal es bastante laxo – de forma que haya siempre una colaboración diaria en la web. Pero la idea más fuerte es la de aglutinar a un grupo de personas que se apoyen y beneficien mutuamente del escaparate y de las herramientas para compartir ideas para mejorar la divulgación.

Esta colaboración se materializa en una lista de correo interna en la que los colaboradores discuten los temas a publicar, intercambian información y se coordinan para mantener los criterios de rigor y popularización de la ciencia. Como indica el subtítulo del blog, los tres pilares del proyecto son la Ciencia, el Escepticismo y el Humor. Estos son, de forma esquemática, algunos de los aspectos claves:

– Herramienta de difusión. Pretende servir de escaparate a científicos y divulgadores que tienen menores audiencias y conseguir una herramienta común para la divulgación.

– Proyecto abierto. Existe la figura del colaborador invitado y algunos lectores que empezaron colaborando se han incorporado de forma permanente al proyecto. Por otro lado, la política es enlazar a todos los contenidos de interés independientemente de su procedencia, al contrario de la política de enlaces tradicional en los medios. Queremos ser altavoz de cualquier aportación a la buena divulgación, venga de donde venga.

– Diversificación del público. Amazings alterna los contenidos más populares con artículos de ciencia más dura, en la que los lectores más iniciados puedan encontrar un referente. La combinación de ambas facetas es importante para atraer a más lectores de todos los ámbitos posibles, tanto inciados como no inciados.

–  Información de servicio. Amazings cubre el hueco dejado por los medios de comunicación tradicional en lo referente a Ciencia y en muchas ocasiones contribuye a deshacer los errores o malos entendidos que se publican en estos medios. El objetivo es mejorar los niveles de exigencia y rigor en la información científica.

– Combate a la pseudociencia. Uno de los aspectos fundamentales de Amazings es su militancia escéptica. Hemos establecido una red de alerta temprana para avisar de la existencia de productos milagrosos o engaños a los consumidores. Bajo la etiqueta de “Alerta Magufo”, tratamos de conseguir que el lector tenga una fuente fiable de información frente a la marea de contenidos pseudo-científicos que circulan por la red. Cuando un lector busca la palabra “homeopatía”, el 99% de los contenidos que encuentra en buscadores son pseudocientíficos. El objetivo de Amazings es contrarrestar ese efecto y no dejar indefenso al lector por mirar hacia otro lado.

– Humor y cercanía. El enfoque de los temas y el tono de los artículos es de complicidad con el lector, hablarle de manera amena y sin encorsetamientos que dificulten la comunicación. Aprovechamos muchas viñetas humorísticas o tweets divertidos como manera más desenfadada de aproximarse a la Ciencia.

– Nuevos formatos. El lenguaje de Amazings es muy audiovisual, como no podía ser menos en la red. Contamos con la colaboración de infrografistas y editores de vídeo para explorar nuevas maneras de contar la Ciencia.

– Nuevos ámbitos. La idea de Amazings no es quedarse solo en la red, sino llegar a la sociedad por todas las vías posibles. Ya existe una colaboración semanal con la cadena SER Barcelona y un artículo mensual para la revista Quo. Durante las jornadas organizadas por la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU aprovechamos para anunciar el lanzamiento de una revista de diculgación (con edición y también en papel) y la organización de unas conferencias sobre Ciencia en septiembre de 2011.

Notas

1: Este texto resume la presentación que hicieron los autores en el seminario “Nuevos modelos de Comunicación Científica” que se celebró en Bilbao el 26 de mayo de 2011, organizado por la Cátedra de Cultura Científica y la Fundación Biofísica Bizkaia. Ver aquí la crónica y las imágenes que publicó GUK sobre el desarrollo del seminario. Miguel Artime, otro de los creadores de Amazings, no pudo desplazarse a Bilbao a participar en el Seminario.

2: Esta es la última entrada en el blog hasta el mes de septiembre. Hasta entonces.

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Pájaros en la cabeza

Autora: Itziar Laka, Lingüista

Hace más de diez siglos hubo un abad en el monasterio de Leire, llamado Virila, que reflexionaba sobre la eternidad sin llegar a entenderla. Un día, mientras paseaba por los alrededores del monasterio, escuchó el canto de un ruiseñor y se quedó embelesado un momento escuchando. Cuando regresó al monasterio, habían transcurrido trescientos años. La leyenda nos cuenta que así fue como comprendió Virila que la eternidad en  el cielo podía durar un instante, ya que trescientos años se le habían pasado en un momento, mientras escuchaba el hermoso canto de aquel ruiseñor.

Ultimamente he comenzado a pensar que quizá lo que hipnotizó al abad fué otra cosa. Quizá Virila quedó embelesado al reconocer en el canto de aquel pájaro algo que nuestra mente humana adora: la estructura del lenguaje.

En las últimas décadas hemos aprendido que el canto de estos pájaros tiene una estructura que se parece al lenguaje humano, tanto en su forma, como en su sustrato neurobiológico. Cuanto más avanzamos, más sorprendentes son los parecidos que encontramos.

El canto de los pájaros siempre ha encandilado a los humanos, tanto que el canario o el jilguero se crían y se cruzan en cautividad desde hace mucho tiempo, para conseguir cada vez mejores cantores. Una de las aves cantoras más populares del mundo es el manón, también llamado gorrión capuchino del Japón o isabelita del Japón (Lonchura striata). Esta especie es el producto del cruce de especies de su género (Lonchura), y se cría solamente en cautividad. Es la especie cuyo canto mejor se ha estudiado, y casi todo de lo que os cuento aquí se ha hecho investigando a esta especie en particular.

Los pájaros cantores, loros y colibríes comparten con nosotros los humanos la capacidad de aprender sonidos vocales. Darwin ya observó, con su habitual agudeza,  que encontraba grandes similitudes entre el modo en que los niños aprenden a hablar y los pájaros a cantar[i]. Para que los pájaros cantores aprendan a cantar, necesitan oír a un adulto de su especie antes de alcanzar la madurez, y a partir de ahí crean su propio canto mediante un proceso sensorio-motor por el cual acoplan su propio output vocal al que han escuchado y guardado en su memoria. El aprendizaje del canto en pájaros se considera en la actualidad el equivalente biológico más cercano a la adquisición del lenguaje en humanos. Los pájaros guardan en su memoria una representación estructural (llamado patrón) del canto, del mismo modo que nosotros guardamos en nuestro cerebro una representación estructural (llamada gramática) de nuestra lengua, y tienen un período en el que practican el canto, que se asemeja a las repeticiones de sílabas que hacen los bebés humanos entre los seis meses y el año de edad, al que se denomina “balbuceo”[ii],[iii].

Cuando los pájaros crecen escuchando igual cantidad de cantos de miembros de su especie y de otras especies, su canto adulto suele seguir el patrón del canto de su especie, aunque sean físicamente capaces de seguir el patrón de la otra especie. Es decir, que los pájaros tienen una preferencia por aprender el canto de su especie y rechazan los de otras, lo cual a su vez hace pensar que nacen con un patrón de canto básico propio de su especie, del mismo modo que los humanos nacemos con algunas claves básicas de lo que puede ser una gramática de nuestra especie, lo que los lingüístas llaman facultad del lenguaje o gramática universal.

Tales son los paralelismos entre el canto de los pájaros y el lenguaje de los humanos, que los lingüistas han comenzado a estudiarlo, en busca de un modelo animal que nos ayude a comprender la neurobiología de esta capacidad cognitiva tan central a nuestra especie. Así, por ejemplo, Moira Yip, experta en fonología, se aventuró en busca de la fonología en otras especies, comparando la fonología humana y aviar[iv], y el lingüista del MIT Robert Berwick, acompañado por los investigadores de la neurobiología del canto Johan Blohius, Gabriel Beckers, y Kazuo Okanoya, hablan de una “lingüística del canto”, en marzo de este año, en un artículo en la revista Trends in Cognitive Sciences, que titulan “Del canto al lenguaje: la lingüística del canto de los pájaros”[v].

El canto de los pájaros se compone de unidades discretas que se combinan en estructuras jerárquicas, igual que el lenguaje humano (ningún otro sistema de comunicación animal que conozcamos tiene estas propiedades). O sea, el canto de los pájaros tiene una estructura llamativamente similar a la del lenguaje que usamos los humanos: los pájaros combinan notas en sílabas, las sílabas se organizan en unidades denominadas temas, y los temas se organizan en cantos, de modo que los cantos constituyen cadenas de unidades discretas organizadas secuencialmente en un determinado orden temporal. Los humanos en vez de notas combinamos unidades de sonido (o visuales, en el caso de las lenguas de signos, pero de esto hablaremos otro día) que llamamos fonemas, que son también unidades discretas, que combinamos en sílabas, que a su vez combinamos en palabras, que combinamos en frases (o sintagmas, para usar el término científico).

Por cierto, fíjate en mi útima oración, porque contiene una estructura recursiva:

combinamos unidades de sonido

que llamamos fonemas

que son unidades discretas

que combinamos en sílabas

que…

¿Lo ves? Cada frase o sintagma contiene dentro otro, que a su vez contiene otro, como si fueran matriuskas rusas, esas muñequitas que están metidas una dentro de otra. La recursividad es una característica fundamental del lenguaje humano, que nos permite usarlo ilimitadamente, en lo que Chomsky denomina una “infinitud discreta”.

Pues bien, hoy se discute e investiga intensamente si el canto de los pájaros tiene también esta propiedad[vi], que hasta ahora, en lo que sabemos, solo se encuentra en las mentes humanas. Tan importante es la recursividad en nuestra cognición, que Michael Corballis ha publicado este año un libro (que por cierto os recomiendo), titulado The Recursive Mind [vii]  “la mente recursiva”, donde sostiene que es la recursividad lo que nos hace ser quienes somos, y que no solo nuestro lenguaje, sino todo nuestro pensamiento, es recursivo.

Lo último que hemos leído sobre la gramática de los pájaros ha salido en la revista Nature Neuroscience, en junio de este año, y revela que los pájaros procesan la sintaxis de su canto, como hacemos los humanos con la del lenguaje, y distinguen los cantos “gramaticales” de los “no gramaticales”, del mismo modo que tú y yo sabemos que en castellano algo como volverán las oscuras golondrinas es gramatical, pero oscuras las volverán golondrinas no lo es. Esto muestra que los pájaros, como nosotros, tienen una gramática en su cabeza, y quién sabe, quizá descubramos un día que lo que verdaderamente nos fascina de su canto es que reconocemos en él la estructura de nuestro habla, como de hecho pienso que sucede.


[i] Darwin, C. (1882) The Descent of Man and Selection in Relation to Sex, Murray.

[ii] Bolhuis .& Gahr M. (2006) Neural mechanisms of birdsong memory Nature Reviews Neuroscience Volume 7, 347-357

[iii] Aronov, D. Andalman A.S. & Fee, M.S. (2008)A Specialized Forebrain Circuit for Vocal Babbling in the Juvenile Songbird Science 320, 630

[iv] Yip, M. (2006) The search for phonology in other species. Trends in Cognitive Sciences 10, 442–446

[v] Berwick, R., Okanoya, K.,  Beckers G. & Bolhuis J. (2011) Songs to syntax: the linguistics of

birdsong, Trends in Cognitive Sciences Vol. 15, No. 3, pp. 113-121.

[vi] Gentner T. , Fenn K., Margoliash, D. & Nusbaum H.C. (2006) Recursive syntactic pattern learning by songbirds Nature Vol 440|, 1204-1207

[vii] Corballis, M. (2011) The recursive Mind: The Origins of Human Language, Thought and Civilization, Princeton: Princeton University Press


Propongo el fin del embargo

Al periodista no le gusta hacer copy-paste de la información. Él o ella lo que quieren es hablar con las primeras fuentes, contrastar, e intentar ser los primeros en dar la noticia o explicar la historia. Por eso cuando el periodista de ciencia se encuentra a una astrofísica que le dice “el pasado 28 de marzo descubrimos una señal muy extraña en nuestro telescopio de rayos gama, que pensábamos era una supernova, pero resulta que es una estrella siendo ingerida por el agujero negro del centro de nuestra galaxia. Tendrá implicaciones muy importantes, y lo estamos preparando para Nature”, su instinto le incita a pedirle más datos y publicar la historia lo antes posible. Pero entonces se encuentra con una gran realidad del periodismo de ciencia: “no puedo explicarte más, porque está embargado, y las revistas nos prohíben hablar con periodistas”. “Pues vaya mierda!”, piensas de inmediato. Luego te calmas, y ves las ventajas del embargo; se evitan blufs, tienes tiempo para preparar bien la historia, y al lector le llega la información de manera rigurosa. Bien. Pero luego te sulfuras de nuevo al darte cuenta de qué más implica todo esto: las notas de los diferentes medios serán prácticamente idénticas, en realidad no hay intriga ni historia sino exposición de datos, el periodista no tiene motivación para ir más allá de lo que tan bien mascadito nos regalan los embargos, no hay controversia, ni opiniones desfavorables, la historia desaparece a los dos días, y en última instancia, la ciencia se vuelve más aséptica y poco interesante para el público general. Mi conclusión particular: el embargo contenta a los investigadores pero disminuye radicalmente las posibilidades de hacer un periodismo de ciencia interesante sobre temas de actualidad. Propongo el fin del embargo.

Hablamos de muchas otras cosas sobre comunicación de la ciencia. En mi caso defendí la exploración desde dentro para “rascar donde no pica” y encontrar historias originales, el añadir la emoción como herramienta a los ya consabidos rigor, sorpresa y narración de historias, y a que ante el público hay que empezar ganándonos primero sus corazones y luego sus cerebros. Pero pensando en la continuidad de discusión ante próximos eventos, el tema del embargo es un asunto a incluir, y discutir puntos de vista en presencia también de investigadores consagrados.

Sobre el autorPere Estupinyà (@Perestupinya) es químico y bioquímico de formación, y trabaja de periodista científico. Es autor del libro “El ladrón de cerebros” y escribe en “Apuntes científicos desde el MIT (El País)” y en Knight Science Journalism Tracker (MIT).

Nota: este texto resume la presentación que hizo el autor en el seminario “Nuevos modelos de Comunicación Científica” que se celebró en Bilbao el 26 de mayo de 2011, organizado por la Cátedra de Cultura Científica y la Fundación Biofísica Bizkaia. Ver aquí la crónica y las imágenes que publicó GUK sobre el desarrollo del seminario.

Adenda del editor: Aunque en este breve resumen casi se ha limitado a tratar del daño que hacen los embargos al periodismo científico (se ve que había tenido alguna experiencia poco grata recientemente), Pere Estupinyá habló en su intervención de más cosas. Recurrió a su experiencia y puso ejemplos bastante sabrosos. Se mostró contrario al “rigor” que en muchas ocasiones invocamos los científicos, porque limita las posibilidades de convertir una información científica en una narración atractiva para el gran público. Su postura generó controversia, quizás porque contradecía abiertamente la opinión que antes había dado Xurxo Mariño. Pero sea como fuere, el contraste resultó enriquecedor, porque los asistentes tuvieron ocasión de comprobar que las dos posturas contaban con buenos argumentos a favor y en contra.


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